Publicada: 04-12-2017

  Aumenta trabajo infantil en Brasil

 

Entre los menores empleados ilegalmente figuran 190 mil niños de edad igual o inferior a 13 años, que no podrían ser empelados de ninguna manera, según la legislación local. En todo Brasil, sigue la explotación sin restricciones de la mano de obra de niños y adolescentes. Ya sea en semáforos, basureros, ferias, restaurantes, en el campo, en industrias o dentro de casa, los derechos a la infancia y a la educación son negados a casi 3 millones de chicos en el país, según la investigación del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). El mapeo de la situación del trabajo infantil muestra que el número de menores trabajadores corresponde a 5 por ciento de la población que tiene entre 5 y 17 años en Brasil. Desde 2013, el país viene registrando aumento de los casos de trabajo infantil entre niños de 5 a 9 años. En 2015, año de la última encuesta del IBGE, casi 80 mil niños en esa franja de edad estaban trabajando y, en las próximas encuestas (cuando ya sean adolescentes) su número podría aumentar. Cerca de 60 por ciento de ellos viven en el área rural de las regiones norte y noreste. Representantes de la red de protección a la infancia afirman que la cifra es preocupante y que se deben promover acciones para reducir el trabajo infantil en todo el mundo. «Es inaceptable que niños de 5 a 9 años estén trabajando, la mayoría de ellos con sus propias familias en el cultivo de hortalizas, maíz, crianza de aves y ganadería. Debemos conocer y analizar esos datos específicos para implementar acciones y programas que den respuesta a esa grave situación», dijo Isa Oliveira, socióloga y secretaria ejecutiva del Foro Nacional de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil (FNPETI), uno de los organizadores de la campaña en Brasil. Según este Foro, otro punto que debe ser recordado durante la campaña, es que Brasil no cumplió la meta firmada ante la Organización Internacional del Trabajo, de eliminar todas las peores formas de trabajo infantil hasta 2016. Entre las formas más graves descritas en la Convención Internacional 182, de la que Brasil es firmante, están la esclavitud, el tráfico de estupefacientes, el trabajo doméstico y el crimen de explotación sexual. La legislación internacional define el trabajo infantil como aquel en que los niños o adolescentes están obligados a efectuar cualquier tipo de actividad económica, regular, remunerada o no, que afecte a su bienestar y desarrollo físico, psíquico, moral y social. Según la Constitución Federal del país, está prohibida a menores de 16 años la ejecución de cualquier trabajo, salvo en la condición de aprendiz a partir de los 14 años. En el caso de las actividades de aprendizaje, el trabajo no puede ser nocturno, peligroso o insalubre, incluso para los de entre 16 y 18 años. Las actividades de aprendizaje tampoco deben perjudicar la frecuencia y el rendimiento escolar del adolescente.


Fuente:L’Osservatore Romano y agenciabrasil.ebc.com.br

 

 

 

foto: elmundo.es

 

 

 
 
 
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