21-apr-17 Última actualización: 21-apr-17 10:43 AM  

Publicada: 21-04-2017

 

La mexicana que hace física de partículas en condiciones extremas

 

La pasión, talento y trabajo le han abierto las puertas a María Elena Tejeda Yeomans al estudio de fenómenos observados en varios experimentos internacionales, como el Gran Colisionador de Hadrones en el CERN y el Colisionador de Iones Pesados Relativista.
La investigadora del Cuerpo Académico de Partículas y Cosmología del Departamento de Física, de la Universidad de Sonora, trabaja en el estudio del plasma de quarks y gluones, que se forma en colisiones de iones pesados relativistas en dichos laboratorios y que permiten estudiar las propiedades de la materia en el universo temprano que se formó millonésimas de segundos después del Big Bang, hace aproximadamente 13 mil 800 millones de años.
Una de las peculiaridades de este estado de la materia es que se produce en estas colisiones y existe unos microsegundos, ya que después muta y da paso a los protones y neutrones que conforman los átomos, los cuales a su vez forman todo lo que nos rodea.

En su inicio no todo era ciencia
Oriunda de Hermosillo, Sonora, María Elena Tejeda Yeomans recordó con emoción que aunque quizás su primer contacto con la ciencia y la tecnología se dio desde la cuna, ella vivió una infancia normal, salía a jugar al parque y veía televisión.
Sus papás de cierto modo estaban conectados con aspectos científicos. Su mamá es química bióloga y toda su vida fue profesora en la preparatoria. Su papá estudió ingeniería química y luego se dedicó a la investigación en biotecnología bioquímica, además de ser profesor universitario.
«Tenía como seis o siete años en esa época, estamos hablando de la década de los 80, era época de crisis, en mi casa no había muchos juguetes, lo que sí había era material didáctico con el cual mi mamá enseñaba a sus alumnos el tema de las moléculas, y esos eran mis juguetes, yo jugaba armando las mías con esas bolitas y palitos».
También recuerda que después de comer, sus papás dedicaban una buena parte de la tarde a preparar sus clases, a pesar de que cada año daban las mismas clases. Sus padres eran muy apasionados de su trabajo, siempre andaban buscando nuevas formas y ejemplos para explicar mejor sus clases y ella se imaginaba que de grande también disfrutaría así su trabajo. ¡Y no se equivocó!

El accidental encuentro con la física
Cuando cursaba la preparatoria, María Elena Tejeda estaba muy entusiasmada con la ingeniería civil, por lo que cuando ingresó a la universidad entró justo a esa área. No obstante, en su segundo semestre decidió cambiar de carrera. Ya en física, no sabía en qué se especializaría. Fue en un curso de verano científico de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), que se topó indirectamente con la física de partículas.
Así, cuando terminó su licenciatura en física, en la Universidad de Sonora, ya sabía que quería estudiar física de partículas, que investiga lo más pequeño del universo. «Cuando terminé la carrera, dije: "Tengo que irme a estudiar más de este tema"» y aunque no contaba con los recursos económicos para irse a estudiar al extranjero, ella los consiguió.
En un primer momento no obtuvo una beca completa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), pero como para María Elena no hay imposibles buscó otros financiamientos y encontró que hay una agrupación de universidades del Reino Unido, la cual ofrecía becas para la colegiatura, consiguió esa beca y después volvió a acudir al Conacyt a solicitar solo una beca para manutención.
A los 22 años de edad, dejó su cálido estado para realizar su posgrado en la Universidad de Durham, en Reino Unido. Aunque al principio le resultó muy difícil su doctorado, ella persistió y destacó más que algunos de sus compañeros que eran egresados de prestigiadas universidades europeas.
María Elena Tejeda desarrolló apeirofilia o pasión por lo infinito, pues en su tercer año del doctorado ya estaba buscando en dónde realizaría su posdoctorado. «Ya estaba preparada mentalmente de que tenía que seguir preparándome, porque en física de altas energías uno se tiene que especializar lo más que se pueda».
Mandó solicitudes a más de 10 universidades para hacer su posdoctorado, pero su sueño era hacerlo en el grupo del destacado físico estadounidense George Sterman, conocido como uno de los padres de la cronodinámica cuántica y lo logró.
¡Así que nunca te detengas y persigue tus sueños!

Fuente: Conacyt

 

 

 

 

 

 

Foto: conacyt

 

 
 
 
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