24-mar-17 Última actualización: 24-mar-17 9:50 AM  

Publicada: 24-03-2017

 

«Cada joven que estudia, un soldado para el desarrollo de la nación»

 

Fundador de una asociación civil que ayuda a jóvenes de Guerrero, este alumno de la UNAM creó el mini acelerador de partículas más barato del mundo cuando cursaba la preparatoria.
La historia de Cristóbal Miguel García Jaimes es un ejemplo de constancia y esfuerzo. Originario de San Miguel Totolapan, en la Tierra Caliente de Guerrero, este estudiante del sexto semestre de física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha vencido todos los obstáculos y es considerado a escala internacional uno de los referentes del futuro.
Por segunda ocasión fue invitado por el Comité Internacional de Estudiantes de la Universidad de St. Gallen, Suiza, como uno de los 200 líderes del mañana. Amante de la física desde muy pequeño, hace unos años –cuando estudiaba en la Escuela Nacional Preparatoria 6 de la UNAM– creó el mini acelerador de partículas más barato del mundo.
Ayer, en el Instituto de Física de la UNAM, García Jaimes ofreció una conferencia de prensa para hablar sobre lo que representa para él participar en ese simposio, que se celebrará del primero al 5 de mayo, y donde compartirá experiencias con personalidades como Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional; Joi Ito, director del MIT Media Lab, y Jack Ma, fundador de Alibaba Group.
En 2014 ganó el Premio Nacional de la Juventud en la categoría de Ciencia y Tecnología y en 2015 Luis Flores Castillo, quien participa en el experimento Atlas del Gran Colisionador de Hadrones de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), lo invitó a visitar ese espacio y dar una charla.
Formado en la educación pública, no dejó de lado la labor social. Junto a otros compañeros fundó la asociación civil Ciencia sin Fronteras, que apoya a jóvenes de Guerrero para no claudicar en sus estudios, divulga la ciencia y reúne computadoras donadas que se reparan y se llevan a comunidades marginales de esa entidad para enseñar programación. Este proyecto se llama «pepenadores cibernéticos».
Creemos que cada joven que estudie es doble ganancia para el país. Es un miembro menos para la violencia y el narcotráfico, porque en realidad es un «soldado» para el desarrollo de la nación. Ese trabajo lo llevó el año pasado a ser uno de los protagonistas de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Cristóbal se ha impuesto a todas las limitaciones para alcanzar sus metas. Cuando era niño, su padre lo abandonó junto a su familia. Esto lo orilló a trabajar de panadero. Con orgullo y sentido del humor recuerda la ruta que seguía para vender el pan. Hoy, aquella calle que recorría lleva su nombre.
Otro factor clave para su formación como persona fue la enfermedad que padeció su madre 11 años: una insuficiencia renal crónica que la llevó a la muerte hace seis meses.
Albert Einsten es uno de sus grandes referentes, lo que hizo patente ayer en su corbata con la imagen del físico y la fórmula: E=mc2. Con unos cómodos tenis y un saco se presentó a la conferencia para recordar que la idea que tenía de niño sobre los científicos: personas con peinados extravagantes, metidos en un laboratorio y de personalidad solemne.
Sin embargo, al conocer a su mentor, el destacado doctor en física Efraín Chávez Lomelí, investigador del Instituto de Física de la UNAM, esa percepción cambió. Fue clave para que García Jaimes definiera su vocación por la física –pensó en ser ingeniero– y también de él aprendió la parte humana de las ciencias.

El chico partículas
Llamado El chico partículas por su interés en esa área de la física –a lo que se quiere dedicar–, Cristóbal desea tener tiempo libre en sus vacaciones para emprender un nuevo proyecto: un libro. También quiere hacer divulgación científica.
Aseguró que el presupuesto a la ciencia y la educación no es un gasto, sino una inversión. Lamentó el recorte al sector, pero dijo que pese a las limitantes, los mexicanos deben tener la capacidad y creatividad para enfrentar la crisis, afirmó. Al hablar de tierra natal, Guerrero, el universitario señaló que el problema es que hay estudiantes del siglo XXI, con maestros del siglo XX y con un sistema del XIX. Y no cree la idea de que hay malos alumnos en ese estado. Aconsejó trabajar fuerte: Todo se consigue con base en tres cosas: la primera, el esfuerzo; la segunda, el esfuerzo, y la última, más esfuerzo.

Fuente: La Jornada

 

 

 

 

 

 

Foto: La Jornada

 

 
 
 
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