15-may-17 Última actualización: 15-may-17 10:50 AM  

Publicada: 15-05-2017

 

El papa Francisco, peregrino en Fátima

 

El pasado 13 de mayo, el papa Francisco declaró santos a los pastorcitos Jacinta y Francisco Marto, dos de los niños videntes de la Virgen en Fátima.
En Cova de Iria, exactamente un siglo atrás, los niños Lucía Dos Santos y sus primos, Jacinta y Francisco Marto, recibieron la primera de una serie de seis apariciones de la Virgen sobre un encino. La última, el 13 de octubre de 1917, quedó sellada por el «milagro del sol».
En el sermón de la misa en la cual elevó al honor de los altares a los niños, el Papa dijo: «No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre, y para confiarle a sus hijos e hijas. Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico para todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad, en particular para los enfermos y discapacitados, los encarcelados y desempleados, los pobres y abandonados».
El Obispo de Roma agregó que la pequeña, el mismo día de la primera aparición (el 13 de mayo de 1917), no pudo contenerse y reveló el secreto a su madre: «Hoy he visto a la Virgen». Muchos otros posaron sus ojos donde los niños veían a la Virgen, pero no la vieron, y aclaró que María no vino a Fátima para que los fieles la vieran: «Para eso tendremos toda la eternidad, a condición de que vayamos al cielo, por supuesto», precisó.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue cuando el Papa abrazó al pequeño Lucas, el niño brasileño que se curó gracias a la intercesión de la Virgen de Fátima. En otro momento el Papa exlamó: «Queridos peregrinos, tenemos una Madre, tenemos una Madre! Aferrándonos a ella como hijos... Con esta esperanza, nos hemos reunido aquí para dar gracias por las innumerables bendiciones que el cielo ha derramado en estos cien años, y que han transcurrido bajo el manto de luz que la Virgen, desde este Portugal rico en esperanza, ha extendido hasta los cuatro ángulos de la tierra. Como un ejemplo para nosotros, tenemos ante los ojos a santa Jacinta y a san Francisco Marto, a quienes la Virgen María introdujo en el mar inmenso de la luz de Dios, para que lo adoraran».
Al término de la misa, Francisco dirigió un mensaje a los enfermos congregados en el lugar y señaló que Jesús los «precede» porque él también pasó por sufrimientos, por eso los comprende, los consuela y les da fuerza. «Este es el misterio de la Iglesia: la Iglesia pide al Señor que consuele a los afligidos y Él los consuela, incluso de manera oculta; los consuela en la intimidad del corazón y los consuela dándoles fortaleza», concluyó el Papa.

Fuente: Agencias

 

 

 

 

 

 

Foto: elmundo.es

 

 
 
 
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