Fue
fundada por san Daniel Comboni, y ha sido aprobada
por todos los Sumos Pontífices como instrumento de ayuda para que los Misioneros Combonianos puedan llevar a cabo sus actividades de
formación y obra evangelizadora, además de compensar espiritualmente con la
celebración eucarística a los donantes por su colaboración.
Se
pueden inscribir a personas vivas o difuntas, para que participen de los
frutos de una Santa Misa diaria, celebrada por un misionero comboniano, según las intenciones de los inscritos.
Los
donativos para la inscripción son simbólicos porque lo que verdaderamente
cuenta a los ojos de Dios es el sacrificio realizado por los donantes a favor
de las misiones.
“Doy
gracias a todos aquellos que colaboran con la Obra Misionera; su
participación y su apoyo son indispensables para construir la Iglesia y
testimoniar la caridad” (Beato Juan Pablo II).
Inscripción
anual $60 por persona.
Inscripción
a perpetuidad $150 por persona.
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